Daniel

Diagnosticado en 2006

Daniel tiene 57 años y vive con su familia en Portland, Oregón. Lleva viviendo con el cáncer de pulmón casi 9 años.

No te rindas. Actualmente, en cuanto al tratamiento contra el cáncer de pulmón, se están produciendo grandes avances. Es increíble la cantidad de oportunidades adicionales que hay ahora en comparación con cuando me diagnosticaron, hace 9 años. He recibido tres tratamientos diferentes que ni siquiera existían cuando fui diagnosticado por primera vez.

Estas son las experiencias, ideas y puntos de vista de cada persona concreta que se presenta aquí. Tu propia situación puede ser distinta, y esas ideas pueden no ser adecuadas para ti.

LA TRAYECTORIA, PERSPECTIVA Y EMOCIONES DE DANIEL CON EL CÁNCER

  • Diagnosticado de cáncer de pulmón en estadío III en 2006
  • Quimioterapia, luego cirugía y después, más quimioterapia
  • SEE (sin evidencias de enfermedad) entre 2007 y 2011
  • Diagnosticado de cáncer de pulmón en estadio IV en 2011
  • Dos tandas más de quimioterapia
  • Terapia dirigida
  • Ensayo clínico

Cuando me diagnosticaron

Creí que ya estaba muerto, y no soy el único que pensó eso. El momento más duro son los primeros días o semanas después de haber sido diagnosticado.

En conjunto, todo el resto es más fácil que al principio, cuando te diagnostican y tienes que hacerte a la idea. No tenía ningún modo de pensar en ello que fuese positivo o sano. Se necesita algún tiempo para reflexionar y darse cuenta de que hay distintas maneras de afrontar la situación. Existen algunas oportunidades que se presentan con el cáncer de pulmón y que uno puede usar como una forma de crecimiento personal.

Cuando alguien de la familia desarrolla un cáncer, toda la familia desarrolla un cáncer. No de una forma literal, pero la vida de todos se ve afectada y esto es importante al considerar las propias acciones, para darte cuenta de en qué medida se ha propagado realmente el impacto.

Es importante hacer cosas que sientas que te dan cierto grado de control. El hecho de que te informen de este diagnóstico te hace sentir que no controlas nada en absoluto, pero hay cosas que están dentro de tu control.

El ejercicio es una de ellas. Es un elevador del estado de ánimo. También ayuda hacer todo lo que puedas respecto a tu tratamiento: elegir quién se encargará de tu terapia, quién estará involucrado en el tratamiento contra el cáncer de pulmón, etc.

Observé que, en las pocas ocasiones en que fui a las visitas sólo, estaba mucho más estresado. Por lo tanto, es también importante que otras personas compartan la experiencia contigo.

Tengo sentimientos mucho más profundos y los percibo mucho más. Mi gratitud por todo lo que me rodea ha crecido exponencialmente. No es solo la imagen típica de pararse a oler las flores. Yo me paro a oler las flores, me paro para apreciar un par de palabras que ha dicho mi secretaria cuando yo estaba pasando por su lado o para ver que hoy hace sol.

Ahora hay muchas más cosas de las que me doy cuenta.

Tener un dolor físico y no ser capaz de librarte de él hace que sea más difícil mantener el estado de ánimo alto, pero una de las cosas que ayuda es compartirlo con los demás. Con solo escribir en mi blog y hacer partícipes a los demás, poniendo un poco de humor, ya empiezo a sentirme mejor.

La gente no tiene ni idea de cómo cambia todo cuando responden en el blog. Incluso con tan solo tres o cuatro palabras de alguien ya me animo a seguir en marcha ese día.

La perspectiva de Daniel

Mantén la esperanza. Ábrete a todo lo que encuentres, ya que hay más oportunidades de crecer como persona de lo que puedes imaginar.

Esto surge al comprender hasta qué punto les importas a las otras personas. Te dirán cosas que nunca te dirían si no te hubiese pasado algo serio como esta enfermedad.

También sabrás que puedes penetrar mucho más en tu alma para encontrar cosas importantes en tu vida. Encuentra las oportunidades para crecer.

AMIGOS Y FAMILIA

He hecho un verdadero esfuerzo por acercarme aún más a ellos. Por ejemplo, para mis nietas, en Navidad pedí tener un día a solas con cada una, de forma que salimos y compartimos muchísimas actividades. Ese día todavía lo guardo dentro de mí como un tesoro, aunque haya pasado ya un año, así que este año he pedido lo mismo y mis nietas están deseando que llegue ese día.

Pocos días después de ser diagnosticado por primera vez, le dije a mi mujer: "Prometámonos el uno al otro que no nos ocultaremos nada, ya sea lo que ha dicho algún médico o lo que nos preocupa." A lo largo de casi 9 años, a veces esta promesa ha sido difícil de cumplir, ya que yo quería protegerla y ella quería protegerme a mí. Pero cada vez que la he puesto en práctica, las cosas han funcionado mucho mejor.

Este camino es demasiado duro para hacerlo en solitario. Realmente, necesitas tener a gente que amas a tu alrededor.

Volver arriba